Mary Shelley

Villa romántica junto a un lago alpino de noche bajo una tormenta con relámpagos

Introducción

Junio de 1816, orillas del lago de Ginebra. Lleva días lloviendo sin parar y en Villa Diodati, la casa que Lord Byron ha alquilado en Cologny, nadie puede salir. Byron, su médico John Polidori, el poeta Percy Bysshe Shelley y Mary Godwin, que todavía no se ha casado con él y tiene dieciocho años, pasan las noches leyendo historias de fantasmas junto al fuego. Una de esas noches Byron lanza un reto: cada uno escribirá su propio relato de terror.

De aquel juego salieron dos libros que siguen vivos. Uno es El vampiro, de Polidori. El otro lo escribió una joven de dieciocho años: Frankenstein o el moderno Prometeo, una novela que apareció sin nombre de autor en 1818 y que el escritor Brian Aldiss defendió como la primera obra de ciencia ficción.

Biografía de Mary Shelley

Mary Wollstonecraft Godwin nació el 30 de agosto de 1797 en Somers Town, Londres. Su madre era Mary Wollstonecraft, autora de Vindicación de los derechos de la mujer; su padre, el filósofo William Godwin. La madre murió de una infección posparto al poco de dar a luz.

En 1814 Percy Bysshe Shelley, poeta, admirador de Godwin y casado, empezó a frecuentar la casa. Él y Mary se citaban en secreto junto a la tumba de Wollstonecraft en el cementerio de St Pancras. El 28 de julio de ese año huyeron juntos a Francia, acompañados por Claire Clairmont, hermanastra de Mary.

Su primera hija nació prematura en febrero de 1815 y murió a los pocos días. En mayo de 1816 la pareja viajó a Suiza con Claire, que estaba embarazada de Byron, y pasó el verano junto al poeta en Villa Diodati. Aquel fue el llamado «año sin verano»: la erupción del volcán Tambora, en la actual Indonesia, en abril de 1815, había llenado la atmósfera de ceniza, y Europa vivió el verano más frío del que hay registro entre 1766 y 2000.

Mary contó años después que la idea le llegó en un «sueño despierto», tumbada en la cama sin poder dormir. En la introducción de 1831 lo describe así: «Vi al pálido estudiante de artes impías arrodillado junto a la cosa que había ensamblado». El astrónomo Donald Olson llegó a fechar ese momento entre las dos y las tres de la madrugada del 16 de junio de 1816.

A la vuelta a Inglaterra llegaron dos suicidios: el de Fanny Imlay, medio hermana de Mary por parte de madre, en octubre de 1816, y el de Harriet, la esposa de Percy. Mary y Percy se casaron el 30 de diciembre de 1816 en la iglesia de St Mildred, en Londres. En 1818 se instalaron en Italia, y allí murieron sus hijos Clara (Venecia, 1818) y William (Roma, 1819). Solo Percy Florence, nacido en noviembre de 1819, llegaría a adulto.

El 8 de julio de 1822 Percy zarpó de Livorno con su amigo Edward Williams y un grumete. Una tormenta hundió el barco y los cuerpos aparecieron diez días después cerca de Viareggio, donde Percy fue incinerado. Mary tenía veinticuatro años.

Volvió a Londres, vivió de escribir novelas, relatos y libros de viajes y preparó la edición de los poemas de su marido, decisiva para su fama póstuma. Murió el 1 de febrero de 1851 en Chester Square, Londres, a los cincuenta y tres años, probablemente por un tumor cerebral.

Villa junto a un lago suizo bajo una tormenta nocturna, con ventanas iluminadas por velas

Sus obras más importantes

Frankenstein o el moderno Prometeo (1818)

Victor Frankenstein, un joven estudiante de Ginebra obsesionado con los secretos de la vida, consigue animar un cuerpo construido con restos humanos. Horrorizado por lo que ha hecho, abandona a su criatura, que aprende sola a hablar y a leer, descubre que todo el mundo huye de ella y acaba exigiendo a su creador lo único que le pide: una compañera.

La primera edición salió el 1 de enero de 1818 en tres volúmenes, con una tirada de 500 ejemplares, sin nombre de autor, con un prefacio escrito por Percy y una dedicatoria a William Godwin. El nombre de Mary no apareció en la portada hasta la segunda edición, en 1823, tras el éxito de Presumption; or, the Fate of Frankenstein, la obra teatral de Richard Brinsley Peake. La tercera, de 1831, fue la primera edición popular en un solo volumen, con una introducción nueva y una revisión profunda. Mary suavizó parte del contenido más radical, eliminó muchas referencias a la ciencia de su tiempo, convirtió a Elizabeth de prima de Victor en huérfana adoptada y trató a Victor con más dureza.

Si buscas una sola edición, la más completa en castellano es Frankenstein anotado de Akal (2018), con las notas de Leslie S. Klinger y traducción de Lucía Márquez de la Plata: cerca de mil notas, unas doscientas ilustraciones, la introducción de 1831 y el ensayo de Percy «Sobre Frankenstein». La edición original en inglés lleva prólogo de Guillermo del Toro.

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Mathilda (escrita en 1819–1820, publicada en 1959)

Mary la escribió en Italia entre agosto de 1819 y febrero de 1820, tras la muerte de sus hijos Clara y William. Mathilda, desde su lecho de muerte, cuenta su historia a un amigo: criada por una tía tras la muerte de su madre, se reencuentra ya joven con un padre que acaba confesándole un amor prohibido y después se quita la vida. Ella finge su propia muerte y se retira a vivir sola.

Mary envió el manuscrito a Godwin para que lo publicara. Su padre admiró algunos pasajes, consideró el tema del incesto «repugnante» y nunca lo publicó ni lo devolvió. El texto no vio la luz hasta 1959, editado por Elizabeth Nitchie. Es breve e intensísima, la mejor puerta a la Mary Shelley que escribe desde el duelo. En castellano está en Nórdica, en la colección Otras Latitudes.

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El último hombre (1826)

Publicada en Londres el 23 de enero de 1826, es una novela apocalíptica ambientada entre 2073 y 2100. Una plaga de peste recorre el planeta y va borrando a la humanidad, y el narrador, Lionel Verney, acaba siendo el último superviviente. Mary la presenta como un conjunto de profecías escritas por la Sibila de Cumas en hojas que ella dice haber encontrado en una cueva cerca de Nápoles en 1818.

Detrás de sus personajes hay retratos apenas disimulados: Lord Raymond está inspirado en Byron y Adrian, conde de Windsor, en Percy, que había muerto cuatro años antes. Recibió las peores críticas de toda su obra y quedó casi olvidada hasta su reedición de 1965. Leída hoy, después de una pandemia, la novela del fin del mundo por contagio pesa de otra manera. La edición española disponible es la de Akal, traducida por Lucía Márquez de la Plata (2020).

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Estilo literario y temáticas

  • La responsabilidad del creador: el error de Victor no es dar vida a la criatura, sino abandonarla la misma noche en que abre los ojos. Toda la tragedia nace de ese rechazo, y por eso la novela sigue apareciendo en debates sobre ciencia y ética.
  • La ciencia como motor del relato: el escritor y crítico Brian Aldiss defendió que Frankenstein es la primera obra de ciencia ficción porque el protagonista toma una decisión deliberada y recurre al laboratorio, no a la magia ni a un pacto con el diablo. El subtítulo, «el moderno Prometeo», remite a la expresión con la que Kant describió a Benjamin Franklin.
  • La soledad y la exclusión: la criatura de la novela es elocuente, culta y sensible, y eso hace más cruel el rechazo que sufre. Es el personaje más humano del libro.
  • El duelo: de Mathilda a El último hombre, la pérdida atraviesa toda su obra. Casi toda su obra posterior a Frankenstein la escribió después de enterrar a tres hijos y a su marido.

Su prosa es la del Romanticismo inglés: larga, emocional, con paisajes sublimes de glaciares y tormentas. A un lector actual puede parecerle lenta en los capítulos de Walton, pero las páginas en las que habla la criatura no han envejecido nada.

Laboratorio gótico del siglo XIX con instrumentos de cristal y un relámpago tras la ventana

Adaptaciones y legado

La versión que fijó la imagen popular es El doctor Frankenstein (1931), de James Whale, producida por Universal y basada en la obra teatral de Peggy Webling más que en el libro. Allí el científico pasa a llamarse Henry, Boris Karloff interpreta a una criatura sin diálogos con el maquillaje de Jack Pierce y Colin Clive grita «It’s alive!», una de las frases más citadas del cine. Whale volvió en 1935 con La novia de Frankenstein.

En 1994 Kenneth Branagh dirigió y protagonizó Frankenstein de Mary Shelley, con Robert De Niro como la criatura y Helena Bonham Carter, producida por Francis Ford Coppola. Se considera una de las adaptaciones más fieles al texto de 1818, aunque la crítica la recibió con frialdad.

Un eco más libre es Pobres criaturas (2023), de Yorgos Lanthimos, basada en la novela de Alasdair Gray de 1992: una mujer devuelta a la vida por un cirujano que, no por casualidad, se llama Godwin Baxter. Ganó el León de Oro en Venecia y el Óscar a la mejor actriz para Emma Stone.

La adaptación más reciente es el Frankenstein de Guillermo del Toro. Con Oscar Isaac como Victor y Jacob Elordi como la criatura, se estrenó en el Festival de Venecia el 30 de agosto de 2025, pasó por algunos cines de Estados Unidos en octubre y llegó a Netflix el 7 de noviembre de 2025. En los Óscar de 2026 obtuvo nueve candidaturas y ganó tres: vestuario, maquillaje y peluquería, y diseño de producción.

Para una mirada más amplia a cómo los libros saltan a la pantalla, puedes leer De la novela al fotograma: la palabra hecha imagen.

En la literatura, la herencia es enorme. Isaac Asimov acuñó en sus relatos de robots la expresión «complejo de Frankenstein» para nombrar el miedo a las máquinas creadas a nuestra imagen, y buena parte del terror que mezcla ciencia y cuerpo desciende del laboratorio de Victor. En los 5 mejores libros de ciencia ficción que debes leer tienes por dónde seguir.

Curiosidades sobre Mary Shelley

  • Del mismo concurso en Villa Diodati salió otro clásico: El vampiro de Polidori, basado en un fragmento abandonado por Byron. Se publicó en abril de 1819, sin permiso del autor y atribuido a Byron, y se considera el primer relato moderno de vampiros en inglés.
  • Un año después de su muerte, su familia abrió su escritorio y encontró un ejemplar de Adonaïs con un paquete de seda que guardaba parte de las cenizas de Percy y los restos de su corazón. Había también mechones de pelo de los hijos que perdió.
  • Pidió que la enterraran junto a sus padres en St Pancras. Su hijo y su nuera la enterraron en la iglesia de St Peter, en Bournemouth, alegando el mal estado de aquel cementerio.
  • Bela Lugosi rechazó ser la criatura en la película de 1931 porque el personaje no tenía diálogos. El papel fue para Boris Karloff.
  • La criatura de la novela aprende a pensar leyendo tres libros que encuentra en el bosque: El paraíso perdido de Milton, las Vidas paralelas de Plutarco y Las desventuras del joven Werther de Goethe.

¿Por dónde empezar a leer a Mary Shelley?

  1. Frankenstein: para todo el mundo, incluso para quien cree conocer la historia por el cine. Si puedes, léela en una edición que indique si sigue el texto de 1818 o el de 1831.
  2. Mathilda: para quien quiera conocer a la autora sin el monstruo. Se lee en una tarde.
  3. El último hombre: para lectores de ciencia ficción apocalíptica con paciencia para la prosa del XIX.

Conclusión

Mary Shelley escribió Frankenstein con dieciocho años, en un verano sin sol y para ganar una apuesta entre amigos que eran más famosos que ella. Dos siglos después, aquella novela anónima sigue generando películas, ensayos y debates sobre lo que debemos a lo que creamos. Mathilda y El último hombre demuestran que no fue autora de un solo libro.

Si te interesa el terror que nace de la ciencia y de lo desconocido, sigue con H. P. Lovecraft y su horror cósmico, con los 5 mejores libros de terror no tan habituales o con Ray Bradbury, otro autor que supo mezclar ciencia ficción y miedo como pocos.